Por fin el mal de Panamá en la platanera puede ser controlado
 
Patología vegetal.
Estimulación de los mecanismos naturales de defensa.
Mal de Panamá

Se llama mal de Panamá la enfermedad de marchitamiento producida por el hongo Fusarium oxysporum f. sp. cubense. Se trata de una de las amenazas, de extensión internacional, más graves de las plataneras y causante de cuantiosas pérdidas económicas. Este patógeno, que ataca las raíces e invade el sistema vascular de la platanera, impide su normal alimentación y ocasiona una progresiva deshidratación, amarillamiento de la hoja, marchitez y, por fin, la muerte de la planta.

 

Uso de pesticidas

En los últimos cincuenta años el uso en la agricultura de pesticidas para el control de plagas y patógenos ha contribuido, por un lado, a dañar el medio ambiente y, por otro, a un deterioro en la calidad de los productos agrícolas por su contenido en residuos tóxicos.

El planteamiento clásico en la lucha contra las enfermedades de las plantas ha sido el de eliminar o contrarrestar en lo posible al patógeno por medio de dichos pesticidas. De este modo, se ha olvidado que la planta dispone de sus propias defensas. ¿Por qué no estimularlas? Esta posibilidad tan poco explotada ha dado paso, sin embargo, al desarrollo de los denominados inductores de resistencia.

Este tipo de compuestos químicos, por lo general no tóxicos, inducen procesos bioquímicos en la planta que la ayudan a defenderse por sí misma con una mayor intensidad de la que lo haría la planta no tratada con dichos compuestos. Y así, entre otras respuestas habituales de defensa de la planta, tales sustancias instan a las células vegetales a biosintetizar una cantidad de antibióticos de defensa (llamados fitoalexinas) similar a aquellas plantas genéticamente resistentes y a crear barreras físicas que impidan la penetración del patógeno. 

 

Nuevos compuestos

PARAM-A: Una serie de compuestos inocuos para las personas, los animales, las plantas y el medio ambiente, que en condiciones de campo han demostrado una contrastada eficacia en la lucha contra el mal de Panamá de la platanera. Esta enfermedad no tenía hasta la fecha posibilidades de control químico. Las parcelas pretratadas han aumentado hasta en un 30% la producción y calidad de la cosecha respecto a las que no han recibido tratamiento.

Se ha comprobado que las plantas pretratadas con estos compuestos biosintetizan diferentes cantidades de antibióticos de defensa (fitoalexinas) que las plataneras control cuando se someten a inoculación en las mismas condiciones experimentales. Hay que resaltar que estas sustancias no provocan por sí mismas la síntesis de antibióticos de defensa, sino que lo que hacen, de una manera sutil, es aumentar su concentración en la planta solamente en el lugar y momento preciso en el que ésta sufre el ataque del hongo invasor durante el desarrollo de la patogénesis. En realidad, lo que realmente ocurre es que las plantas pre-tratadas con estos compuestos naturales imitan al modelo de interacción incompatible (resistente) platanera-hongo.

 

Dado que este tipo de compuestos no actúan directamente contra el patógeno sino a través de la planta, reforzando sus defensas, se han iniciado ya investigaciones con objeto de probar su eficacia en otros sistemas planta-parásito, habiéndose obtenido resultados muy prometedores en experiencias preliminares efectuadas en diversos cultivos.

En contraste con los pesticidas este tipo de sustancias no contaminantes están llamadas a desempeñar un importante papel en la agricultura en los próximos años.